Historia

Tras la repoblación castellana de Vélez Rubio, en el último tercio del siglo XVI, surgen las primeras manifestaciones religiosas fuera del templo. Es así como tienen aquí su comienzo las procesiones y la aparición de las primeras hermandades. Nuestro pueblo se convierte cada año en el escenario en el que uno de los hechos más trascendentales de la historia de la cristiandad, la Pasión de Cristo, recobra toda su esencia. Se suceden manifestaciones vividas con el corazón, con religiosidad y con la entrega más absoluta, en torno a liturgias sagradas y seculares tradiciones, que tienen como máxima expresión los desfiles de una valiosa imaginería religiosa, nacida de la gubia de maestros de la escultura.

Extinta la Hermandad del Rosario, la extendida devoción a la Virgen de los Dolores hace, que con ocasión de la refundación de aquella primitiva agrupación de fieles, tras las medidas desamortizadoras de Mendizábal en el S. XIX, esta pase a intitularse como Tradicional Hermandad de Ntra. Sra. de los Dolores, haciendo honor con la adjetivación de tradicional, a la continuación de aquella corporación primera del S. XVI, permaneciendo sin solución de continuidad, aunque se reorganiza tras la Guerra Civil, hasta nuestros días.

El culto a la Stma. Virgen de los Dolores en Vélez-Rubio se desarrolla inicialmente dentro de la antigua Hermandad del Rosario (S. XVI), corporación que obtiene la oportuna licencia eclesiástica para representar los Misterios Dolorosos de la Madre de Dios. En ese orden de cosas se obtiene permiso del Duque de Alba, para la construcción de una capilla en un lateral de la Iglesia de la Encarnación que albergase una imagen de la Virgen de los Dolores, constando en los catálogos del Taller de Francisco Salzillo en Murcia el encargo de una Dolorosa para Vélez Rubio, precisamente en el año de la muerte del gran maestro marciano, en 1783.

Los días de Semana Santa, se viven intensamente en Vélez-Rubio, desde la mañana a la noche, sin interrupción ni tregua, en una desbordante sucesión de acontecimientos en los que el espectador no es ajeno, sino, por el contrario, actor principal de todo cuanto se desarrolla en su derredor. Así, por ejemplo, son muchos los residentes en otras ciudades, que asiduos a nuestra Semana Santa, se ponen en contacto con antelación a la misma con familiares y amigos de nuestro pueblo para asegurarse que podrán disponer de un equipo de «nazareno» o «mantilla» para participar en nuestras procesiones. Asimismo, todo el que se acerca a las sedes de las hermandades o al templo donde se están realizando los preparativos para las celebraciones, no puede escapar a la atracción que nuestras costumbres ejercen y enseguida se integra con los velezanos, colaborando en el exorno floral, en el montaje de tronos, en la preparación de los «convites», etc.

La Tradicional Hermandad de Ntra. Sra. de los Dolores hoy, la más numerosa en hermanos de las de Vélez-Rubio, sigue cumpliendo la función encomendada de promoción del culto público a la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, al Santísimo Sacramento de la Eucaristía, a la Santísima Virgen y a los Santos en torno a la figura de Ntra. Madre de los Dolores, Ntro. Padre Jesús de la Amargura y la Stma. Virgen en su Soledad.

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